Los comienzos del Camino de Santiago

El ser humano, desde que tiene uso de razón, siempre se ha preguntado sobre las raíces mismas de su existencia; ¿De dónde venimos? ¿Quienes somos? ¿Hacia dónde vamos? Eran algunas de las grandes cuestiones que buscaron para encontrar sentido a su vida, y de paso, una respuesta al tránsito temporal de nacimiento y muerte por la misma.

Una gran referencia para estos primeros inicios de búsqueda personal era el Sol; una de las más grandes deidades para todas las religiones y culturas del Mundo. Éste, como el tránsito de la propia vida, nace y da sus primeros pasos por la mañana, madura al mediodía dando toda su luz y energía, y muere en el lejano ocaso del Oeste, en el “Reino de la Muerte”. El Oeste, se convirtió así, en la morada donde residía el final de una etapa, el final de un camino…

En la actual Costa de la Muerte, en los “confines de la Tierra”, el cabo de Finisterre marcaba (y sigue marcando) el extremo más occidental de la “tierra conocida”. Hasta allí comenzó una larga marcha de peregrinación de primitivos pueblos como los druidas, los celtas, y más tarde los romanos, entre otros.. Entendían que si encontraban la morada del Sol, en su tránsito diario, quizás podrían entender su propio tránsito de la vida a la muerte. Finisterre se convirtió así en un eje del mundo, un centro donde “moría” el Sol y donde comenzó albergar a peregrinos venidos de todas las regiones de Oriente. Un lugar sagrado que absorbió todo un bagaje de culturas, de pensamientos y de enseñanzas. Durante el largo viaje al “Finis-Terrae” uno iba encontrando otro camino paralelo al físicamente caminado, un camino interior donde la propia alma se transformaba del pesado plomo, a un metal noble como el Oro. De esta manera podían encontrar sus respuestas a su existencia.

 camino_Santiago

Muchos siglos más tarde, la Iglesia Católica encontró, a pie del Camino al Finis-Terrae, próximo al océano Atlántico, a través del relato de un pastor llamado Pelayo, el sepulcro de uno de los apóstoles preferidos de Jesús de Nazaret; Santiago. A partir de ahí, y con las infraestructuras de Cluny y el omnipresente poder de la Iglesia, el Camino al Finis-Terrae paso a denominarse el Camino de Santiago.

Con Jerusalem en manos musulmanas y Roma dando síntomas de agotamiento, Santiago paso a ser el primer lugar de peregrinación, buscando reactivar la fe cristiana. Aunque la iglesia católica tiño todo ese Camino con su ferviente santidad cristiana, las raíces y el mensaje universal de todo ese bagaje cultural, mucho de ello pagano, quedo impreso a través de sus leyendas, mitos y el mensaje esotérico del arte románico y gótico, cuyos maestros constructores, embebidos de los saberes tradicionales, utilizaron la iglesia católica como una herramienta más de trabajo para exponer todo este conocimiento universal, adornado de vestiduras católicas.

Miles de años después, la meta sigue siendo la misma. Sus gentes, envueltos en la vorágine de este mundo globalizado y capitalizado, sigue buscando esa paz interior que tan lejanamente a quedado. El Camino sigue guardando, a pesar de los siglos, gran parte de ese mensaje universal, un mensaje que puede devolvernos a nuestra parte más original, a contactar con nuestro interior y a buscar nuestro centro. Un viaje donde nuestra propia alma puede encontrar su propio Camino a la Eternidad.

Si quieres conocer de primera mano estas y otras historias camina con nosotros, camina con walkingBizkaia.

BUEN CAMINO!!

Escrito por Sergio Muñoz Martinez

No se admiten más comentarios