El Camino de Santiago de la Costa

Una mañana me levanté con la sensación de que había soñado con un viaje que había hecho hace tiempo pero, como casi siempre, no me acordaba de nada de aquel sueño.

Como cada día me duché, me tomé un café con tostadas y me preparé para ir al trabajo. Tengo la suerte de que mi oficina es un sitio muy especial: no tiene ni mesas, ni sillas, ni siquiera un jefe. Mi oficina es Bizkaia. Lo que sí tiene es a los mejores clientes del mundo; viajeros que vienen a Bizkaia y que quieren conocer de primera mano nuestra tierra, nuestras tradiciones, nuestra gastronomía, …

Ese día en weWalking teníamos un grupo de alemanes que estaban recorriendo el norte de la península. De camino a recogerles iba repasando mentalmente la excursión que teníamos prevista (#ExperienciaCaminodeSantiago) y, de repente, me acordé de lo que había soñado esa noche. ¿Cómo no me había dado cuenta? Había pasado tanto tiempo que lo tenía enterrado en mi memoria.

CaminoSantiago

El verano en qué cumplí 10 años mis padres decidieron llevarnos a mi hermana y a mí a hacer un viaje a pie por el norte. Nos dijeron que era un camino que había que hacer por lo menos una vez en la vida y al preguntarles por qué era tan importante hacer ese camino, nos contestaron que la gente lo hacía por diferentes razones. La principal razón era religiosa en forma de peregrinación: desde hace siglos, los caminantes o peregrinos hacían el camino hasta la ciudad de Santiago de Compostela para venerar las supuestas reliquias del apóstol Santiago El Mayor. Siglos después, los caminantes aprovechan la duración del Camino para reflexionar sobre su vida, vivir una experiencia diferente y conocer a pie de una forma pausada el norte de España.

Esta forma de viajar es la que hoy se conoce por slow travel, una de las ramas del slow movement, y es el tipo de experiencia que desde weWalking queremos vivir con nuestros caminantes, con nuestros walkers.

Nos gusta pensar que en nuestro recorrido de Markina- Xemein hasta el Monasterio de Zenarruza (donde todavía se sigue acogiendo a los peregrinos del Camino del Norte), nuestros walkers se sienten peregrinos por un día, walkers slow si nos permitís el término, y que siguen los pasos de aquellos primeros que ya en la Edad Media empezaron a recorrer el Camino de Santiago.

¿Y tú, ya lo has hecho?

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