Balmaseda y sus putxeras

“¡Viajeros, al tren!”, esta mítica frase de todo maquinista que se precie también se dijo durante los gloriosos años de funcionamiento del tren de La Robla. Y es que este tren no sólo llevaba el carbón extraído desde las cuencas mineras de León y Palencia hasta Balmaseda (alargando la ruta hasta Bilbao después) para su posterior utilización en la potente industria siderúrgica vizcaína; este tren también se convirtió en el principal medio de transporte para los emigrantes de las zonas rurales hacia la rica provincia de Bizkaia. Corrían los últimos años del siglo XIX.

Viajemos a la inauguración de esta línea ferroviaria: estamos a 11 de agosto de 1894 y un tren salido de Balmaseda se encuentra en el punto medio de la ruta (Los Carabeos, Cantabria) con otro salido de La Robla. Este fue el inicio de un servicio fundamental para la competitividad de la industria vizcaína frente a la inglesa y que solamente fue interrumpido durante los años de la Guerra Civil.

El principal problema logístico al que se enfrentaban los maquinistas del tren era que debido a la duración del viaje y al complicado trazado de la vía, no tenían tiempo para poder cocinar y comer caliente. Y esto, sobre todo en los duros meses de invierno, se echaba en falta. ¿Cómo lo solucionaron? Usando, en una primera etapa, el vapor que se desprendía de la caldera de la locomotora y, después, sus brasas de carbón. Habían nacido lo que hoy conocemos como “putxeras”, que no son más que unas ollas que se introducen en un armazón metálico en cuyo fondo se metían (y se siguen metiendo) las brasas de carbón.

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Siglo y medio después las reglas de juego han cambiado y Bizkaia ha sabido transformar su pasado meramente industrial a un presente cuyos pilares van más allá. Así, en la actualidad, el tren de La Robla hace una función meramente turístico-cultural y forma parte de las rutas turísticas que ofrece Renfe.

Balmaseda, centro neurálgico del primitivo trazado del tren de La Robla, es hoy en día una ciudad que ha sabido aunar su importante pasado con su presente orientado al sector servicios. Además del legado que posee por ser parte del Camino de Santiago, su Puente Viejo o la iglesia de San Severino son dos de las paradas obligatorias al ir a conocerla. Es concretamente alrededor de las fiestas patronales de este santo, el 23 de octubre, cuando toda la tradición de las putxeras vuelve a la actualidad con el concurso gastronómico que se realiza en la villa encartada.

En nuestra #ExperienciaPozalagua podremos conocer los encantos que esconde la primera villa de Bizkaia. ¿Te animas a descubrirlos?

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